Estaba desvinculándome de los que me rodeaban, no podía conectarme con la felicidad de nadie en mi estado de negación y odio al mundo, no podía tener a ningún bebé o embarazada cerca, ni tocarlos, ni verlos, tanto que bloquee a amigas con hijos por poner "Me Gusta" en sus fotos o estados me daba nauseas, y luego cerré Facebook porque me daba terror ver un anuncio de embarazo que me cague el día, no quería ver a nadie, me enojaba todo, me sentía sola, solísima y abandonada, no podía dormir e iba a trabajar muerta del cansancio, zombie por la vida, me dolía la cabeza, la panza, el alma...
Y a veces, en medio de esas crisis, suceden otras cosas que te vuelven a poner en eje. Pareciera que las rachas negativas vienen con todo pero por otro lado, te hacen acordar que hay otros problemas en la vida, que la búsqueda de un hijo es importantísimo, pero no lo único.
En medio de ese caos mental, marido se queda sin trabajo, nos chocan el auto y nos intentan robar en nuestra casa. Podríamos habernos hundido e irnos al centro de la tierra. Y sin embargo, a mí me generó otras preocupaciones (se podrían no tener y estar más tranquilos, obvio) y me devolvió la sensatez.
Volví a a interesarme por otras cosas, me enfoqué en marido y en contenerlo, que esté en casa más tiempo nos conectó y unió más, de a poco retomé la vida social (aunque admito todavía tengo mis momentos anti) logré hablar con amigas y mi madre y explicarles lo que me sucedía o no y reconocí qué tipos de lazos me interesa recuperar y cuáles puedo prescindir.
Shit Happens y qué le voy a hacer? Llega un punto donde ya no podes seguir llorando y quejándote de tus miserias porque la vida sigue y se te pasan los mejores momentos, perdes amigos o tu pareja y no siempre se puede volver atrás. Si vos estás pasando por ese momento, sea cual sea la razón, se puede salir, pero hay que hablarlo, y mucho, y escarbar y y trabajar pero si realmente se quiere, se puede!